Reflexión: el tren que me lanzó al futuro


Vida / Tuesday, October 2nd, 2018

Hace unos meses este espacio estaba dedicado a hablar de mi reto: “Mis Casi Cuatrocientas”. ¿Recuerdan? Un reto donde me proponía a bajar de peso. Logré bajar 40 libras. Woohoo! Aún las mantengo, y aún continúo el reto; a mi paso, sin prisa.

Precisamente, así vivía. De prisa. Por los pasados cinco años viví ese “tren de vida”. Ese es el tren que no tiene paradas, va en “fast track”. Va tan rápido que a penas puedes reflexionar, pensar, meditar, diría que hasta respirar se hace difícil.

Cuando tenemos prisa, ajoro, y estrés todo lo que deseas emprender se estanca, no arranca. Considero que precisamente esto sucede porque no hacemos un alto. Pero, cuando el tren se detiene de sopetón, sin previo aviso, de sorpresa, caes del asiento trasero y te pegas con el cristal delantero. Así, como pasa en las caricaturas. Visualizan el picture, ¿verdad?

Agradezco al tren por detenerse, por lanzarme. Me estoy tomando este tiempo para estudiar en mi máster de mercadeo digital, reflexionar, meditar, reevaluar mis prioridades, y evaluar mi vida. He realizado una travesía por mi historia de vida hasta hoy.  A veces tratamos de descartar el pasado. Sin embargo, sin nuestro pasado no podemos construir nuestro futuro. Gracias a mi pasado, miro atrás y descubro que cada situación en el camino forma parte esencial de mi hoy y de hacia dónde deseo ir.

Una de las cosas en las que he reflexionado es en mi fe cristiana. Parecería que ser cristiano en estos tiempos es difícil. Acepté a Jesús como mi Salvador a los 8 años. Me bauticé a los 12. Nací y crecí, como decimos los cristianos, “en el evangelio”. Desde que tengo uso de razón mi padre es pastor, y mi tía paterna lo fue hasta hace unos meses, ya que se retiró. Gracias a ella, acepté el amor de Jesús en mi vida a tan temprana edad.

Les confieso que no cambio ese momento ni esa decisión por nada. Fue una experiencia que marcó mi vida para siempre. Precisamente, esa decisión define mi presente y mi futuro. Gracias a esa decisión, los momentos más difíciles en el transcurso de mi vida, no es que fueron más fáciles, pero sí fueron llenos de esperanza, fortaleza, aprendizaje y llenos de amor aún en medio de los dolores más profundos. Todo cristiano sabe que con Dios toda crisis, pérdida, o situación difícil se sobrelleva mejor con él. Ni hablar de las alegrías y los buenos momentos.

Estuve unos años físicamente asistiendo intermitentemente a la iglesia, no asistía a ninguna de forma recurrente, solo en ocasiones. Por supuesto, visitaba “la de papi” de vez en cuando. 😀 Y digo físicamente, porque cuando tenemos una relación directa con Jesús, cualquier lugar es un lugar de adoración.

Esa distancia me llevó a enfocarme en mi desarrollo profesional y los negocios. Los negocios te dan la oportunidad de conocer mucha gente de diferentes pensamientos e ideas. Y algo que siempre me ha hecho falta ha sido relacionarme con más empresarios cristianos. De esos que te inspiran, que emprenden con la intención de servir, de esos llenos de amor y pasión por lo que hacen. ¡Espero conocer pronto a muchos!

Y es que nuestras necesidades como empresarios van más allá de lo aparente. No solo somos empresarios, también somos padres, madres, cónyuges, e hijos, entre otros muchos roles. Igual que todo el mundo nos drenamos, nos cansamos, sufrimos estrés, ansiedad, con la única diferencia que nuestra solución a cualquier situación va de la mano de esa relación que tenemos con nuestro Señor. Una cosa no va separada de la otra. Nuestra vida gira alrededor del valor que le damos a nuestra familia, a las relaciones interpersonales, a la vida en comunidad. Y esa esencia la llevamos a cómo nos desenvolvemos en nuestros negocios.

Hoy, estoy donde necesitaba estar. He comenzado a caminar hacia donde me siento completa y plena. ¿Para dónde voy? No lo sé. Pero voy con mi esposo, mis hijos y mi familia, juntos a dónde él nos quiera llevar. Tampoco sé por cuánto tiempo mantendré este blog. Ya vieron lo que pasó con el anterior. jaja Pero, lo que sí sé es que estoy segura que hay más empresarios como yo allá afuera.

Mientras “el hacha va y viene”, como decía mami, decido caminar por fé, bajo su guía. Mientras voy caminando, él va dirigiendo mis pasos. Ya no deseo tener el control de lo que no tengo control. Estoy enfocada en lo importante y no en lo urgente, porque lo urgente me regresa a donde estaba. Me enfoco sobretodo, en mis hijos. Tengo amistades cercanas que viven la enfermedad del cáncer en sus pequeños. Eso también me ha hecho reflexionar.

A veces nos preguntamos por qué nos suceden situaciones inesperadas. ¿Sabes qué? Para que no nos olvidemos de lo básico. Los tendré conmigo por tan poco tiempo, que los quiero disfrutar al máximo, demostrarles cuánto los amo. No existe dinero en el mundo que compre ese tiempo.

Más que todo, deseo con todo mi corazón enseñarles que, “con Dios todo y sin él nada”. Que todo lo que logramos juntos como familia es por que dejamos que él sea el piloto de nuestro barco. Deposito toda preocupación, y ansiedad sobre él. Descanso. Y mientras lo hago, camino, mirando al futuro. Celebro que tengo el tiempo para visitar un lugar de adoración. ¿Será finalmente el lugar que Dios tiene para nosotros congregarnos? Estoy ansiosa de descubrirlo.

Como empresarios tenemos tanto sobre nuestros hombros que podemos perder de perspectiva el rumbo. Incluso, podemos poner en riesgo lo que realmente tiene valor en nuestras vidas. Pero es maravilloso cuando nuestro Señor se toma el tiempo de regresarnos al camino con amor. Más maravilloso aún, cuando nos recuerda qué es realmente lo que él desea que hagamos y emprendamos en nuestras vidas. Sin duda, él tiene que ser parte de esa ecuación. Y eso, es parte de volver a lo básico.

Les comparto 1ra Pedro 5:6-7:

Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo;

echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.

Ahora que me leíste, ¿qué opinas? ¿Te identificas? Déjame un comentario. 😀

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *